La formulación del Plan Nacional de Reconstrucción y Rehabilitación, encomendada al Ministerio de Planificación del Desarrollo, marca el cambio de enfoque que orienta los procesos de recuperación con tareas de corto, mediano y largo plazo que permitan a encontrar una solución estructural a la recurrencia de desastres que ha tenido que enfrentar el país por tercer año consecutivo, generando efectos regresivos en los procesos de desarrollo. Este esfuerzo contó con el apoyo del Proyecto BOL/57554 “Asistencia Técnica al Ministerio de Planificación del Desarrollo para la formulación de políticas y estrategias de reducción de riesgos y de la recuperación posdesastre” financiado por la Agencia de Cooperación Española (AECID) y por el PNUD.
El Plan, aprobado mediante Decreto Supremo N° 29627, tiene la finalidad de restablecer las condiciones para normalizar las actividades cotidianas en las zonas afectadas, así como encarar un proceso de recuperación post desastre, que evite reproducir o crear vulnerabilidades y una mayor exposición al riesgo, incidiendo en la prevención y mitigación y generando capacidades institucionales y sociales. Con este fin, se incorpora una visión productiva como mecanismo de recuperación y un enfoque sectorial y territorial como mecanismo de implementación.
El Plan Nacional de Reconstrucción y Rehabilitación, en el marco de una visión integral de gestión del riesgo, ha puesto un alto énfasis en la rehabilitación, es decir, en la realización de acciones que permitan restablecer rápidamente las condiciones mínimas para normalizar las actividades de la comunidad; y en la reconstrucción, acciones que buscan restablecer los sistemas productivos y de infraestructura social, reduciendo la vulnerabilidad y/o exposición al riesgo. En este sentido, busca establecer condiciones de articulación, integralidad y coherencia en las inversiones intersectoriales, dirigidas a generar impacto en las regiones afectadas, a través de una mayor coordinación interinstitucional para la implementación de las acciones.
Entre los principios orientadores, el PNRR plantea: incorporar la gestión del riesgo, articular lo sectorial y lo territorial, orientar acciones con visión productiva priorizando principalmente alimentaria, promover la participación y la corresponsabilidad entre actores públicos, privados y sociales, y fomentar la recuperación de saberes ancestrales y tradicionales.
El carácter integral se encuentra articulado a través del establecimiento de mecanismos de fortalecimiento institucional a los diversos niveles territoriales en aspectos concernientes a la gestión del riesgo, la gestión de la información y la capacitación técnica al interior del proceso de reconstrucción.
En este contexto, se determinan seis líneas de intervención que se articularán con ejes transversales en Programas Sectoriales, las mismas que orientan la: Recuperación productiva, Infraestructura caminera, Vivienda y urbanismo, Bienes en desarrollo social, Servicios básicos y Manejo integrado de cuencas y riego.
En el marco del PNRR la formulación y ejecución de proyectos, estarán orientados por programas sectoriales de Transporte, Agropecuarios, Salud, Educación, Agua y saneamiento Básico, Cuencas, Riego, y Vivienda y urbanismo, los mismos que involucran acciones de rehabilitación, reconstrucción, dotación de semillas y reposición de ganado, según el sector.
La ejecución del PNRR, requiere de un compromiso de corresponsabilidad y voluntad política destinados a generar la concurrencia, complementariedad y coordinación de los diferentes actores involucrados: sociales, institucionales, políticos, públicos, privados, productivos así como de organizaciones sociales e instituciones académicas.